Documentales sobre procesos de creación
 
 

I’m Burning

Documental

 
 
 
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Synopsis


Renaixement, un reto. El proyecto artístico fallero de los creadores valencianos, Miguel Arraiz y David Moreno, cruzará el Atlántico para establecer sinergias entre las Fallas y el evento de arte efímero más importante del mundo, el Burning Man, a 10.000 kilómetros de distancia, en pleno corazón del Desierto de Nevada.

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EL DOCUMENTAL


¿Qué tienen en común, y que tienen de diferente, los dos eventos de arte efímero autocombustible más importantes del mundo?

Las fallas de València, con más de un siglo de tradición, han conservado y evolucionado sus orígenes con el tiempo. Gran parte de su tejido social trabaja durante todo el año para sacar su arte y sátira en la calle, con el único sentido de quemarlo después. Un ejercicio ritual, anual, de renovación en el equinoccio de primavera.

Al final del verano, a 10.000 kilómetros de distancia y en pleno desierto, se erige Black Rock City, la segunda ciudad más grande del estado de Nevada formada por 80.000 personas y que se volatiliza al cabo de una semana. Allí tiene cabida el Burning Man, el ecléctico evento artístico con unos principios firmes de comunidad y participación desinteresada. Las sedes obras de arte también son pasto de las llamas.

I'm Burning es un viaje. Una conexión entre dos culturas a través del fuego. La aventura vital compartida de dos artistas valencianos, David Moreno y Miguel Arraiz, que con sus principios e inquietudes, establecerán puentes entre los dos eventos.

Al fondo, una voz interior, la de Crimson Rose, cofundadora del Burning Man, que nos habla sobre la fugacidad de la vida y el sentido del fuego. En el horizonte, Renaixement. Una pieza artística nacerá de las cenizas.

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TEASERS

 
 
 
 
 

NOTAS


David Moreno y Miguel Arraiz, artista fallero y arquitecto, entienden las fallas desde una doble vertiente. Por un lado, respetando la tradición y los valores colaborativos y artísticos de la fiesta. Por otra, investigando otros modelos de representación y modernidad respecto al establishment del mundo fallero. Ambos forman el colectivo Pink Intuder y son los los artífices de las piezas artísticas Ekklesia y Renacimiento.

El proyecto documental se inicia a mediados de 2014 como un encargo por parte de Miguel y David para hacer un seguimiento de la construcción de la Falla Ekklesia y del proyecto solidario / colaborativo que este contenía.

Durante este periodo de tiempo, se graba en vídeo todo el proceso antes y durante las fallas del 2015. El proyecto se ve truncado por la caída de la Falla, que por unas inesperadas condiciones climatológicas se cae la misma mañana de la Cremà. A partir de aquí, el sentido del documental cambia por completo debido a este final inesperado, y se decide detener el proyecto documental hasta próximos proyectos artísticos.

El giro inesperado llega en verano de 2015, cuando los dos artistas son invitados por primera vez al Burning Man, cuando el proyecto se reanudará nuevamente, tomando otro rumbo. Conceptualizarán una nueva pieza artística, llamada Renacimiento, haciendo referencia al hecho de querer renacer de las cenizas.

El estilo narrativo mantiene la lógica documental en todo momento, sin interferir en los hechos que ocurren, consiguiendo un ritmo narrativo ágil y real. Las cámaras siguen continuamente la acción de los protagonistas aportando un tratamiento que huye de artificios, y dónde están las acciones y los testimonios de los protagonistas los que cuentan la historia.

El documental se estructura en diferentes líneas argumentales, siendo la principal, el fuego y la relación que se establece entre dos comunidades, Valencia y el Burning Man, con sus singularidades y similitudes. Por otra parte, la relación y los proyectos de los dos artistas valencianos y la relación que se establece entre ellos.

Pero, aunque el hilo argumental es lineal, el orden narrativo se desestructura intencionadamente para no seguir esta misma línea cronológica, así como para representar mejor los conflictos en la narración y mostrar ciertos momentos de tensión al público.

Así con respecto al arco dramático, se quiere transmitir la evolución propia que sufren los protagonistas con todos los problemas que durante el proceso de construcción de la falla surgen, el fracaso de ver truncado su propio proyecto y la posterior crisis personal que ésta les comporta, así como un proceso de resiliencia que evoluciona favorablemente.

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CREW

 
 
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David Moreno

El artista fallero David Moreno es fundador de Pink Intruder, la plataforma artística para la realización de intervenciones urbanas que desde el año 2000 ha planteado proyectos artísticos a través de la conexión de creadores de diferentes disciplinas e investigadores del arte público.
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Miguel arraiz

El arquitecto Miguel Arraiz es fundador de Pink Intruder, la plataforma artística para la realización de intervenciones urbanas que en el año 2000 ha planeado proyectos artísticos a través de la conexión de creadores de diferentes disciplinas e investigaciones de arte.

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Andreu Signes

Andreu Signes es director, editor, operador de cámara y también ha producido documentales como I’m burning, El Betlem de la Pigà, Tornar al teatre, L'estratègia del Silenci, #Nosaltres Els Valencians. Actualmente está produciendo un documental sobre el artista Dulk.
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Créditos

 
 

DIRECTOR

Andreu Signes

PRODUCCIÓN EJECUTIVA

Miguel Arraiz

David Moreno

Andreu Signes

GUIÓN

Andreu Signes

AYUDANTE DE GUIÓN

Raúl Gálvez

AYUDANTE DE PRODUCCIÓN

Marta Negre

EDICIÓN

Andreu Signes

AUXILIAR DE EDICIÓN

Claudia Marconell

DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA

Andreu Signes

OPERADORES DE CÁMARA

Andreu Signes

Lisa Ferguson

Claudia Marconell

Maria Estrada

Jeff Dolen

Sergi Palau

POSTPRODUCCIÓN DE SONIDO

José Sepúlveda

POSTPRODUCCIÓN DE COLOR

Claudia Marconell

IMÁGENES DRONE

Phil of Drones

FOTO FIJA

Noel Arraiz

GRAFISMO

Marta Negre

TRADUCCIÓN

Michael O’Sulivan

Miguel Arraiz

 
 
 

Galería

 
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CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA

 
 

I’m Burning: Arder desde las cenizas

Publicado para REDRUM MAGACINE el 2 de octubre, 2018 por Carlos Durango

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Más de un año de duro trabajo es la principal materia prima de todos los monumentos erigidos en la capital del Turia durante la semana de las Fallas. Construcciones variopintas que colapsan la ciudad en una suerte de laberinto de arte y festividad; algunas de tamaño mastodóntico, otras cargadas de diminutos detalles; muchas lucen fantasía e imágenes oníricas, otras apuestan por iconos satíricos y crítica ácida de actualidad. Ninguna de ellas, en cambio, es capaz de vencer al destino inherente a su creación: arder en las manos del elemento natural más venerado desde tiempos inmemoriales. El rojo fuego, tan amigo de la curiosidad del homo y sus mitologías como enemigo en sus temores, resulta ser el protagonista cada 19 de marzo consagrando una tradición cuya edad y origen siguen siendo alimento de diferentes estudios, pero que sin duda ha mutado convirtiéndose en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad, seguramente más por su espectacularidad que por su espíritu cultural.

En este punto surge una duda, extensible fácilmente a muchos otros ámbitos coetáneos; ¿estamos desvirtuando el folclore y su significado en favor de producto fastuoso y de explotación de masas? Quizás en busca de una respuesta a esta cuestión, Andreu Signes recogió el encargo de documentar el trabajo de los artistas falleros Miguel Arraiz y David Moreno con el cual perseguían una vuelta al origen –incierto- de la tradición involucrando al pueblo en la construcción de una falla conceptual desmarcada del hábito establecido, en la que la labor social y la participación vecinal fueran fundamentales. Casi como del inicio de un mito entorno a la vivacidad del fuego se tratara, este pequeño documental se convirtió en lo que hoy es I’m Burning (2018) gracias a la fantástica conexión que esta falla creó con Crimson Rose, co-creadora de Burning Man, el festival de arte efímero más importante del mundo celebrado cada septiembre en Black Rock City, el corazón del desierto de Nevada.

Los primeros contactos entre ambas culturas, adoradoras del fuego en la reducción a lo constitutivo, resultaron tan fructíferos que el instinto del cineasta impidió cesar la filmación de la historia. La evidencia de que el único guion escrito para el metraje es aquel que quiso redactar el azar aparece en la propia incertidumbre de conocer dónde ha de marcarse el punto final del documental. Signes intentó documentar todo lo posible entorno los viajes de Rose a Valencia y su visión del vínculo cultural, también las discrepancias de las que aprender, mientras seguía de cerca el encargo recibido por los falleros para el cual relanzaron su investigación sobre la esencia de la tradición animados por el espíritu del Burning Man, lo cual dio como resultado la odisea de la primera falla valenciana en el desierto estadounidense. Una historia que consigue atraernos, dejándonos llevar en un viaje casi experimental, mostrado con un montaje zigzagueante entre fechas que perdería a más de un espectador por el camino si no fuera por la calmada y profunda narración de la propia Rose, extraída de alguna de sus charlas y aliento del lazo sustancial que pliega el espacio de 10.000 kilómetros. El conjunto generando posee una materia introspectiva que asombra a quien esperaba un documental puramente ilustrativo de las festividades.

I’m Burning es la historia de un camino con una meta sacrificada ante el Dios fuego una vez alcanzada. El fin no es más que el inicio: debe ser reducido a cenizas para volver a reinventarse cual ave Fénix, generando nuevas vías de creatividad y desarrollo en un continuo círculo de experimentación. Durante la evolución de su leve metraje encontramos diferentes capas susceptibles de lectura. Vemos cómo la particular ciudad intermitente de Nevada aprende poco a poco -en sus escasos 30 años de vida y con cierto lugar para la incoherencia- a perfeccionar sus rituales y expresividad gracias a vínculos como el establecido con Valencia, mientras que una tradición con más de 200 años toma un respiro para sentirse reflejada en un lugar lejano que comienza su camino, reflexionando de esta forma sobre la necesidad del conocimiento conceptual del origen para ser capaz de mirar de frente al significado y los valores de las llamas con las que festejan cada año, ambos perdidos en algún punto de la grandilocuencia contemporánea y la falta de percepción de la fugacidad vital. La curiosidad innata en su forma, así como su resolución casi filosófica, hacen que destaque como una suerte de documental al que augurar un exitoso recorrido internacional, esperemos que pronto también distribuido fuera de pequeños festivales: ¿alguna plataforma VOD?

Por Carlos Durango

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